Sencillez sin vanidad
La industria del perfume es mayoritariamente corrupta, excluyente, degradante y narcisista. Una industria cuyos amos intentan limitar la creatividad. Una industria que permite la producciĂłn de perfumerĂa de marca blanca para cualquiera dispuesto a pagar el precio, junto a historias prefabricadas y espectáculos sociales. En un mundo complejo, lleno de ideologĂas absurdas, malentendidos, excesos y extravagancia superficial, donde la simplicidad se asocia con la austeridad, hay personas valientes que rompen las leyes tácitas de la moda y desafĂan la modernidad, eligiendo crear por el amor al arte. Desde una verdadera admiraciĂłn, no decorativa.
Aquà entra AVII, que me conquistó tanto por la sinceridad que emanan sus perfumes como por la visión, el significado y la claridad de las ideas de Artur, el fundador de la marca. Nacidos a través del talento de una mujer, basados en la semilla germinada en la mente de un hombre con una cultura impresionante, los perfumes AVII tienen carácter, son fluidos, inteligentes, sensibles cuando es necesario y hablan con emociones.
MushÄ«n fue un rayo de esperanza para mĂ y, al mismo tiempo, un alivio. Fue el grito de regreso al perfume, a una pasiĂłn que se desvanecĂa lentamente. Y la caricia, cuando sentĂa que perdĂa el rumbo.
Envolvente, comunicativa y accesible, Mushīn crea un espacio abierto y acogedor, donde la tensión creativa coexiste con la idea de una sencillez sin vanidad.
El cálido acorde del arroz, el amargor del mate, el té aromatizado y la dulzura tabacosa de la siempreviva se entrelazan, como sonidos que danzan libremente en un ritual incandescente y enérgico, para luego superponerse y unirse en un conjunto unificado, un todo coherente.
Delicada y sincera, la composiciĂłn se vuelve Ăntima sin previo aviso, transformándose intencionadamente en una meditaciĂłn olfativa.
* Botella regalada.



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