viernes, agosto 19, 2016

Perfurelatos: Recuerdos reprimidos



Alguien me dijo hace un tiempo que si no tengo nada bueno que decir sobre algo, mejor no decir nada. A veces es bastante difícil abstenerse y, en mi caso, muchísimo más en cuanto a fragancias se refiere, así que para no herir los sentimientos de los demás voy a generalizar, sin dar nombres, porque al fin y al cabo cada uno es libre de echarse la fragancia que le dé  la gana y cuando le da la gana. Pero hay épocas (a veces baaastante largas) cuando un perfume se pone tanto de moda que es prácticamente imposible no olerlo por todos los lados. 
Hasta hace unos años eran C con su corona de rosas (no soy fan de las rosas, solamente si es una mezcla increible como son: Noir de Noir de Tom Ford, Satin Oud Mood by Maison Francis Kurkdjian o Intense Café by Montale) y FH, que con su corazón de musgo y su base densa de ámbar, vainilla y vertiver, imponía con su poderoso aroma y sensualidad. No me entendéis mal, son unos perfumes fantásticos y les reconozco todos sus meritos y entiendo porque fueron y siguen siendo un hit, pero el hecho de olerlos por la calle, en el metro o en el trabajo me ha hecho ¨odiarlos¨ un poco más.
Ahora se han puesto de moda S, LVEB y BO, pero la diferencia entre estos y los que he mencionado anteriormente es que estos no me han gustado desde el primer momento que me choque con sus aromas golosas y demasiado empalagosas para mi gusto. Sus notas demasiado dulces me dejan sin aire y no sé por cual razón me traen malos recuerdos cada vez que los noto en el aire, recuerdos que ni sabía que existían guardados en lo más profundo de mi memoria, recuerdos reprimidos. 

 
Souce





 Recuerdos reprimidos

Qué día es hoy? Me intento levantar de cama, pero me cuesta. La habitación da vueltas y no parece querer parar. Aún así me levanto y me siento de un lado de la cama. Me llevo las manos a las sienes, siento que me va a explotar la cabeza. Tengo que tomarme una aspirina, o mejor dos! Al levantarme tropiezo con las botellas que consumí anoche. El ruido me atraviesa el celebro... joder! Qué dolor! Me voy a la cocina y me echo las dos aspirinas en un vaso con agua. Qué día es? Miro el calendario. Ay, mierda, es el Domingo de Ramos! He quedado con mi madre. Tenemos que ir a visitar la tumba de mi padre. Ya no me acuerdo de él, ha pasado mucho tiempo. Tenía 4 años cuando nos dejó a mi madre y a mí. Luego llegó Clint y nuestras vidas ya no fueron las mismas. Mi madre se casó con él al año de fallecer mi padre. Parecía un buen hombre, nos cuidaba a mi madre y a mí. Hasta aquel día... Me acuerdo todavía estar agarrado a su mano, encima del precipicio y llarando: - Por favor, Clint, no me sueltes! No tenía nada debajo de mis pies, estaba pataleando el aire. Colgando de su mano y gritando asustado:  - No me sueltes, Clint! Lo siento! 
Mi madre apareció de repente llorando y chillando y el no tuvo más remedio que subirme. Me fui directo a los brazos de mi madre: - Ay, Adrian hijo! Menos mal que estas bien. Luego me dejó de lado y se fue a abrazarle a él. - Lo siento, lo siento mucho! Pero qué dice? Por qué lo siente por él? Ha intentado matarme! 
Tengo ese día grabado en la retina. Mi psicóloga me dice que tengo mucha furia acumulada y por eso me refugio en el alcohol. Muchas veces me dice cosas que no tienen sentido, sobre recuerdos reprimidos y cosas por el estilo... qué se vaya a la mierda! La voy a ver porque el juez me lo ordenó. 
Me ducho, me visto y salgo de casa en busca de mi madre. La espero en frente de la casa. Nunca entro, no le quiero ver. Mama sale por la puerta, guapa como siempre, con dos ramos de flores en los brazos. Siempre me he preguntado porque lleva dos. Entra en el coche y me da un largo abrazo. - Como estas, cariño? -Bien, mama, estoy bien. Tú qué tal? -Bien, como siempre. Por qué no entras a saludar a Clint? - Por favor, mama! No empecemos! - Pero, cariño, no te entiendo. Qué es lo qué te pasa con él? Se ha portado siempre muy bien contigo, te quiere muchísimo y se ha preocupado que no te falte de nada! Siento como se me sube la sangre a la cabeza... - Mama, por favor! - Si es la verdad! - Pero qué verdad? Su verdad? La que te ha contado a ti? - De que estas hablado Adrian? - Vale! Te acuerdas que ese día que fuimos a un picnic me fui a ver como se veía el precipicio desde arriba y Clint me acompañó? - Si, como no me voy a acordar? Fue el secundo día más triste de mi vida. - Te acuerdas como nos encontraste a Clint y a mí? Yo estaba agarrando la mano de Clint... - Si, me acuerdo, pero por qué quieres remover el pasado? - Porque ese día no me resbalé y me caí, Clint intentó matarme! Me quería quitar del medio! Yo sobraba! - Pero, qué dices?! Su cara era de pura incredulidad. - Estaba seguro de que te lo ibas a creer a él! Por eso nunca te dije nada! - Eso no es verdad! Lo que dices no es verdad! No te acuerdas nada mas de ese día? - Qué más da, lo que me acuerde o no?! - Porque lo que estas contando no es lo que pasó. - Como?! - No te acuerdas que ese día salimos los cuatro a una picnic en familia? - Los cuatro?! - Si, tu, Clint, yo y Sam, el hijo de Clint. De la nada, un flechazo hizo un agujero en mi memoria. Cuando mi madre conoció a Clint, los dos eran viudos, con un hijo cada uno. Sam me llevaba un año y era el mejor hermano mayor que se podía tener. Siempre estaba a mi lado protegiéndome y cuidándome. Clint se convirtió en mi padre, un muy buen padre. Aquel día era el cumpleaños de Sam. Cumplía 8. Mis padres decidieron celebrarlo con un picnic. Lo pasamos muy bien, comiendo, cantando, como una familia feliz. Yo quería ver de cerca el precipicio, así que Sam y Clint vinieron a acompañarme. Me acerqué demasiado y me resbalé. Sam vino detrás mía y me cogió la mano, pero él también se resbaló. Clint saltó hacía nosotros y nos cogió a los dos, cado uno con una mano. Yo estaba muy asustado y lloraba. Clint nos intentaba calmar diciéndonos que todo va estar bien. Las manos le estaban sudando... Sam se cayó. Todos estos años! Todos estos años he juzgado a un hombre que no ha hecho nada más que salvar mi vida, perdiendo en cambio la vida de su propio hijo! Las lagrimas me inundan la vista... recuerdos reprimidos... - Lo siento, lo siento mucho mama! La abrazo con todas mis fuerzas. - Puedo pasar a ver a Clint?

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